¿Qué estados son paraísos fiscales en Estados Unidos?

Conocemos de países que son paraísos fiscales, por ejemplo: Andorra, Belice, Las Islas Vírgenes Británicas y Hong Kong. Pero, los paraísos fiscales no solo se limitan a un país, incluso puede ser nacional como es el caso de algunos estados de Estados Unidos.

Algunos millonarios ven ahora a Estados Unidos como una de las principales opciones para instalar allí sus empresas y así evitar pagar grandes cantidades de dinero a modo de impuestos. Pero, antes de conocer cuáles estados son verdaderos paraísos fiscales, refresquemos nuestros conocimientos.

Paraísos fiscales en Estados Unidos

¿Qué es un paraíso fiscal?

Un paraíso fiscal es un país o estado que favorece a las personas o empresas extranjeras con muy baja o nula responsabilidad fiscal. Muchas personas y empresas hacen de ese territorio su domicilio para propósitos legales y económicos a pesar que no vivan allí.

Una de las ventajas de los paraísos fiscales es que mantiene limitada la información financiera a las autoridades fiscales extranjeras. Otro beneficio, y tal vez el principal, es que los millonarios se ahorran mucho dinero con los paraísos fiscales.

Ahorro de mucho dinero

Un millonario puede pagar grandes cantidades de dinero por impuestos. Pero si este toma un domicilio legal en un paraíso fiscal, los impuestos a pagar serán mucho menos. Además de esto, hace propicio el lavado de dinero originado por actividades ilegales e ilícitas.

Dentro de Estados Unidos, algunos estados son un paraíso fiscal para muchas personas con intereses económicos particulares. Veamos cuáles son esos estados.

Dos estados que se consideran paraísos fiscales en Estados Unidos

Por sus leyes fiscales particulares, estos estados se han identificado como paraísos fiscales: Alaska, Nevada, Tennessee, Florida, Texas, New Hampshire, Washington, Wyoming, Delaware y Dakota del sur. Estos estados no requieren impuestos estatales.

Dakota de Sur, un gran paraíso fiscal

Dakota del Sur se convirtió en un paraíso fiscal cuando en la década de los 70, el gobernador William Janklow modificó la ley estatal para entrar en una competencia económica con la Reserva Federal quien ofreció tipos de intereses altos.

Janklow estableció estas regulaciones permitiendo que empresas, al ver la oportunidad en Dakota del Sur, se trasladaran al estado. No solo se beneficiaban las empresas sino también el estado. Así Dakota del Sur es el paraíso fiscal que conocemos hoy.

En años posteriores el estado no solo abría sus puertas a las empresas sino a las personas, familias que querían evadir impuestos.

Otros estados como Alaska, se dieron cuenta de la oportunidad que tenían de ser el mejor lugar para que los más ricos guardaran sus fortunas. De esta manera, siguieron los pasos de Dakota del Sur.

Delaware es un paraíso fiscal

El estado de Delaware es conocido por la facilidad que ofrece a los empresarios y a sus empresas. En Delaware puedes crear una empresa en unas pocas horas. La información solicitada es muy poca y la confidencialidad de los acuerdos entre los socios es una exigencia. Pero si te das cuenta no son muchos los requisitos.

Para los emprendedores que buscan regulaciones flexibles y confidencialidad, Delaware es la mejor opción. Además, Delaware tiene tribunales con profesionales expertos en el área y ágiles en resolver cualquier conflicto mercantil.

Esta flexibilidad es la base para que algunos supongan que Delaware es un paraíso fiscal, aunque tal vez no en toda la amplitud de la palabra. Las empresas que han tomado para sí las leyes de Delaware materializan un ahorro fiscal increíble, de miles de millones de dólares.

Un paraíso fiscal beneficia principalmente a las multinacionales que gestionan sus actividades con gran libertad, sin dar a conocer información relevante. Las normativas para la creación de empresas así como su gestión, son un estándar para los inversores a nivel mundial. Por tanto, Delaware es el preferente para grandes emprendedores e inversores internacionales.


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